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La Instalación in situ de Nicolás Consuegra y Rodolfo Acosta (Ensamble CG)

Diálogo con el artista Luis Fernando Arango, a propósito de la crítica de Allan Gerardo Luna.

¡Menudo Problema!

No conocíamos el autor que nos compartes. En la escritura de Allan Luna se encuentran elementos críticos interesantes y algunas citas de poetas latinoamericanos con las cuales queda en evidencia la pobreza estética del arte contemporáneo en Colombia. Nos urge deconstruir estos discursos, es decir, evidenciar las falsedades críticas con que se sostienen algunos artistas de élite y denunciar las sobreimposiciones anglosajonas en la sensibilidad artística colombiana. A este tipo de prácticas, Pedro Pablo Gómez las denomina prácticas decoloniales.

Ayer mismo acoté un ensayo de Guillermo Villamizar en el cual este excelente crítico de arte (afortunadamente nunca el Estado lo reconoció a través de sus inanes premios de Crítica), crítica al arte contemporáneo denominado “arte político”. Villamizar critica el concepto “representación” y le contrapone el de “acción”. En mi opinión, se gana poco con el concepto de “acción”. Me parece que poner toda la práctica artística en el asador de “la acción”, aplana la realidad del arte colombiano, es decir, suprime el pensamiento artístico.

Por el contrario, Luna destaca el concepto de “representación”, el cual considero un trauma moderno que es urgente tratar con otro tipo de recursos literarios y conceptuales. Como bien evidencia Luna en sus citas de Jaime Cerón, el problema no es el artista, ni cómo este concibe o realiza sus imágenes, tal y como exige Dimo Garcia. El problema radica en aquello que decimos de las imágenes de los artistas, es decir, radica en el lenguaje que acoge al artista, en el uso sofístico que algún critico de domingo puede hacer de él. Como sabemos, el lenguaje es un dispositivo que el Poder usa para dominar, para disciplinar, para someter, tal y como se ha disciplinado recientemente a Dimo Garcia CamargoLuis Fernando Arango Duarte y otros.

Aprovecho para decir, que mis críticas recientes al “arte contemporáneo” o “arte político” no están dirigidas a los artistas. Porque los hay muy buenos, pero perdidos en la peor de las retóricas contemporáneas. El objeto de estas críticas es el lenguaje que el Poder se apropia para imponer una Estética de Estado, tal y como ha ocurrido en los últimos treinta años en Colombia: ¡dos generaciones bajo el mismo régimen! ¡El del arte contemporáneo estatalizado!

Como dispositivo de poder, la crítica de arte como la de Cerón, de buena fe quizá, puede acabar con ejercicios interesantes como el de Nicolás Consuegra y Rodolfo Acosta. Lo que Cerón dice de la obra de Acosta es falso. Creo más en aquello que escuché. Le creo más a Rodolfo Acosta, (esta percepción quizá la puede corroborar Melissa Vargas).

Esto no quiere decir que las críticas de Luna a la modalidad In Situ, no sean pertinentes. Son relevantes porque los discursos con los cuales muchas les sostienen no tienen pies ni cabeza, como el texto de Jaime Cerón criticado por Luna. Solo me parece que el mismo Luna se equivoca cuando cita a Luz María Sierra, pues el concepto de lugar al que alude tiene que ver con la sustancia ética de México. No es este el concepto de lugar que maneja Consuegra. Reitero una vez más: ante la ausencia de escritura crítica acerca de las imágenes de los artistas, mediante un acto desesperado que no arrogante, los artistas colombianos se centraron en la escritura y se olvidaron de la producción imágenes. Cuando se producen, estas ya no las genera el artista. Los artistas asumieron un rol para el cual no tienen herramientas profesionales. Este es todo el problema con el arte contemporáneo en Colombia. ¡Menudo problema!

Fotografía: tomada del blog de Allan Gerardo Luna Eraso

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