Los Warhol en la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Teherán

Por estos días, en la prensa europea, en especial la alemana, se habla profusamente acerca de una exposición abortada. Se trata de una selección de obras realizada en Teherán dentro de la colección de arte moderno más grande, por fuera de Europa y Estados Unidos.

En los años setenta del siglo XX, el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán fue concebido y puesto en marcha por la emperatriz Farah Diba Pahlavi. Con la generosa chequera de la Empresa de Petróleos de Irán (antiguo Persia), la emperatriz adquirió un conjunto de obras de los artistas occidentales más importantes del siglo XX. Con este proyecto estético, el Estado persa mostraba internacionalmente, en primer lugar, un vivo interés por las expresiones que resumían el pensamiento liberal y, en segundo lugar, evidenciaba su compromiso con los dictados geopolíticos de Washington. El Museo se inaugura en 1977, pero la celebración no dura mucho. En 1979, el Shah es derribado por la revolución islámica de  Ruhollah Jomeini,  y junto con su esposa, debe exiliarse en Europa. Los emperadores huyen del país. Actualmente, la exemperatriz reside en un lujoso apartamento de Paris. A propósito de esta exposición fallida, no cesa de afirmar a la prensa que el Museo de Arte Contemporáneo, fue creado también para promocionar los artistas iraníes. Como reza la sabiduría popular: “explicación no pedida, acusación manifiesta”.

Los últimos emperadores de Persia. (Fotografía tomada del Facebook de Farah Diba Pahlavi).

La caída del Shah introduce reformas radicales dentro del Estado persa. El Museo es censurado y aún hoy sus obras yacen descolgadas y almacenadas en el sótano. Los muros están vacíos, libres del influjo liberal. Luego de múltiples trámites diplomáticos, las autoridades culturales de Alemania logran programar una exposición de estas obras en Berlín, la cual estaba programada para comienzos de 2017. Algunas de estas obras no son conocidas en Occidente. Cuando todo estaba listo, a última hora el gobierno iraní cancela los permisos. Los intereses de la política prevalecen sobre la libertad de expresión artística.

La emperatriz de Persia con Salvador Dali. (Fotografía tomada del Facebook de Farah Diba Pahlavi).

Dos aspectos de esta colección llaman mi atención. En primer lugar, se debe tener en cuenta el contexto político dentro del cual se organiza la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Teherán. La represión política del Shah no daba respiro: el rey de reyes era implacable con sus críticos. La libertad de expresión que se reivindica dentro del pensamiento liberal resumido en las obras adquiridas por la emperatriz Farah Diba, da la espalda a la realidad política de Irán, se la reducida al goce estético de las élites. El interés privado de la Emperatriz ignora los intereses colectivos. El Museo daba la espalda a la realidad real, se constituía en refugio de algunos elegidos.

En segundo lugar, es importante estudiar el uso de los recursos del Estado iraní por parte de la Emperatriz en su afán de tener obras importantes en su Museo. Los artistas occidentales estaban fascinados con la belleza y la generosidad de la emperatriz. Según se relata en Interview, luego de una comida de Estado, ofrecida por la Casa Blanca en honor de los emperadores de Persia, Andy Warhol comenta:  “the shah was cool to me, but the empress was really, really kind and soooo beautiful”. Según cuenta la misma revista, la emperatriz invita a Warhol y a su equipo de trabajo a Teherán para que le hagan un retrato. Allí son recibidos con honores y Warhol realiza algunos retratos de su graciosa majestad. No hay claridad sobre el estado actual de estos retratos. Farah Diba se queja de que alguno de ellos fue acuchillado.

 

 

 

 

 

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