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El Arte de la desobediencia en el Mambo: ¿los derechos de la historia conculcados?

Pequeña historia de la desobediencia estética. Cabe preguntar: ¿qué se entiende en el Museo de Arte Moderno por desobedecer? ¿En todo acto de desobediencia no se pone en escena un acto de sumisión? ¿Hoy en día no es un cliché hablar del artista como el ser que desobedece? Finalmente: ¿frente a los relatos históricos tenemos algún derecho? Las respuestas a estas preguntas las podemos encontrar en la actual exposición del Mambo.

Miremos la exposición desde el dolor de los de abajo, desde nuestro día a día, desde las afueras del Museo, desde sus augustas escalinatas de acceso por la calle 24, desde la ansiedad del arte real, el que está teñido de rojo. Magali Reales, Bajas, es una propuesta no oficial en El Arte de la Desobediencia, exposición inaugurada el 14 de junio e 2018 en el Mambo. Junto a la propuesta de Paulo Licona, la propuesta de Magali Reales es la única propuesta que sienta su desobediencia ante las autoridades museísticas. La artista se cuestiona a sí misma, piensa y siente su lugar dentro el arte de la soberbia estética que llama la atención de las curadoras de la exposición, a saber, Carmen María Jaramillo, María Wills y Sylvia Suarez.

Con su acción relámpago, Magali Reales recuerda a las curadoras del Mambo que lo bello estético repugna. Evidencia que la desobediencia formal que ostenta hoy el Mambo, solo es una obediencia a dictados coloniales aún hoy en boga en Colombia.

Magali no olvida la actualidad. Decir que lo suyo es una resistencia a la historia oficial sería un cliché. En su acción hay algo más. Tiene razón en mirar, sentir y pensar el aquí ahora del que parte toda historia del sentido en una propuesta artística.

La acción de Magali Reales evidencia que la actual exposición del Mambo no tiene un lugar aquí-ahora para hablar de su propia historia. Para seguir en la gigantomaquía por las formas contemporáneas, opta por soñar con sus viejas glorias. El Mambo olvida su propia historia. Deliberadamente olvida que las luchas por la existencia dentro de la historia efectiva se conjugan en presente. Hoy qué hablamos de derechos en serio, vale la pena preguntar: ¿no es un derecho de los ciudadanos y las ciudadanas el que toda historia muestre con claridad el lugar en donde se habla y no lo conculque?

Magali nstala en las escalas del Museo 91 registros de hombres y mujeres brutalmente asesinados en pleno periodo de paz. No es una acción original. No importa. Hoy sabemos que en la existencia no se juega a ser originales. La artista luego realiza una performance  relámpago en la zona de tránsito público entre la calle 24 y el Parque de la Independencia.

Con respecto a la selección oficial de El Arte de la Desobediencia, es una exposición qué hay que ver para aprender cómo desobedece el artista moderno: recoge una pequeña historia de las formas estéticas con las cuales se colonizó el inconsciente estético de los colombianos y las colombianas.

El gran mérito de la exposición consiste en que logra atraer a muchos jóvenes. Esto es muy importante. ¡Los jóvenes regresan al Museo! En este sentido el Mambo cumple una función pedagógica importante en Bogotá. Nos anima a plantear las preguntas que hoy dejo aquí planeadas.

 

 

 

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