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La performance de Tina Pitt en la Plaza de Bolívar durante la XXI Marcha del Orgullo

Quienes estábamos a su alrededor temblábamos de frío. En este momento de la tarde en que el viento hacía de las suyas y casi se nos viene encima el agua, Tina y las mujeres del colectivo Amor, Resistencia, Orgullo y Memoria, seguían ahí, impertérritas; Tina con el torso desnudo aguantando con su pancarta provocadora, “No soy una bomba. Soy un poema”. ¡Qué más provocador que hablar de poesía en esta época en que todo es mercancía!  Los artistas con verdad de sentido saben que un poema bien escrito es una bomba. Un poema abre umbrales a realidades desconocidas.

La performance del colectivo Amor, Resistencia, Orgullo y Memoria nos recuerda un gran olvido: no hay poesía sin diversidad, ergo, tampoco arte, así los formalistas colombianos al servicio de las Ferias de Arte insistan en que el formalismo es la “mejor” forma de arte para la contemporaneidad, así este modelo esté agotado. Cuando la ciudadanía percibe subordinación comercial, estética o plástica a una idea institucionalizada, se retira, abandona al artista a su suerte. Esto pasa con el arte reciente. Esto explica la indiferencia ciudadana con respecto a las exhibiciones museísticas y galerísticas.

El activista que usa herramientas plásticas para comunicar sus ideas, pareceres y sentires, sabe que la legitimidad de las causas políticas no le excusa de ningún descuido estético.  El artivista con perspectiva artística reflexiona acerca de las formas, pero sin someterse a su imperio. Las piensa solo para ponerlas a prueba en aquellos espacios transitorios que los artistas crean para anunciar mundos igualitarios.

La acción del colectivo Amor, Resistencia, Orgullo y Memoria inicia su participación dentro de la XXI Marcha del Orgullo en el parque del barrio Olaya Herrera. Allí se reunieron todos los colectivos del Sur de Bogotá para iniciar la Marcha hacia la Plaza de Bolívar. El colectivo realiza una propuesta estética acorde con uno de los ejes temáticos propuestos para la XXI Marcha del Orgullo: recordar los perseguidos y los asesinados que se atrevieron a desafiar el orden desigual que restringe a muchas mujeres y hombres el acceso a derechos fundamentales. Los artivistas recolectaron información acerca de hombres y mujeres violentados por su ideas y elecciones sexuales. Sus nombres fueron impresos en varios ramilletes de globos multicolores, los cuales flotaron por encima de nuestras cabezas durante toda la tarde.

Durante esta Marcha vi un colectivo de activistas sexo-izquierdistas, el cual recoge la memoria e idas de León Zuleta, un activista sacrificado por el régimen homofóbico que nos gobierna. Sexo-izquierdismo es una expresión de Zuleta, me recuerda el coordinador del colectivo.

Por otro lado, es oportuno recordar que Manuel Velandia es otro gran ausente en la XXI jornada del Orgullo. Manuel tuvo que dejar el país para no correr la suerte de Zuleta. Sin embargo, desde España sigue animando las luchas de las comunidades Lgbti. Junto con Guillermo Cortés, Manuel organizó la I Marcha del Orgullo. Al igual que Manuel, son muchos los artistas-activistas que se exiliaron en otros países para salvar sus vidas, por ejemplo Santiago Echeverry.

No es fácil realizar las acciones políticas que Zuleta denomina sexo-izquierdistas, mucho menos ejecutar las performancias artísticas que reivindican la igualdad de derechos en espacios públicos (institucionales).  Para las instituciones, los derechos son solo para aquellos que controlan las escrituras artísticas y los discursos académicos con que se alimenta el opresor.

Como muchos otros, el colectivo Amor, Resistencia, Orgullo y Memoria tiene claro que las resistencias institucionales son difíciles de atravesar. Por definición, una institución es cerrada y por lo general homofóbica. Saben que el debate político se hace más prolífico si le antecede una propuesta estética. Por eso los activistas artistas son clave para todo movimiento emancipador. Cuando un artista dice que todo arte es político, quiere decir, que una propuesta artística y estética bien pensada tiene efectos políticos, es decir, transforma los imaginarios atávicos, aquellos que sirven de plataforma para violentar a miles de mujeres y hombres.  Se trata de salir al encuentro de lo heteronormativo y plantear diálogos estéticos que abran el debate político. Como señala el artista Andrés Castañeda, el corazón del espectador se toca solo mediante actos de seducción: “una cosa que me ha enseñado el teatro es que cuando el espectador se siente regañado, el mensaje no le llega, se pierde”, dice el artista.

Ojalá los artistas se unten de pueblo con más frecuencia. La relación que el colectivo Amor, Resistencia, Orgullo y Memoria establece entre amor y resistencia es novedosa dentro de las reflexiones del campo del arte. La resistencia no es hacer frente a quien niega nuestras libertades y nuestros derechos. Como el amor, la resistencia es un acto de seducción, requiere una poética y por lo tanto sinceridad para que tenga efectos políticos. El colectivo sedujo. ¡Felicitaciones a todas!

 

 

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