La cortina de humo del acuerdo 001 de 2014, del consejo superior universitario de la Universidad Distrital

Confunde y vencerás es un principio de práctica política. Crear confusión es la manera más eficiente de manipular las masas, afirma Ricardo Silva Moreno. Con base en este principio operan múltiples organizaciones al servicio de las ideologías en boga. Avalada por el Alcalde Mayor de Bogotá, esta parece ser la estrategia implementada por el Consejo Académico para sacar avante la iniciativa neoliberal del Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Para realizar el análisis del Acuerdo 001 de 2014 con el cual se suspenden los Acuerdos 008 y 009 de 2013, es necesario tener en cuenta que la propuesta de suspensión que introduce el primero de los Acuerdos mencionados, sale del Consejo Académico y coincide extrañamente con una iniciativa similar presentada por  el Alcalde Mayor de Bogotá, quien se comprometió expresamente con estudiantes, profesores y administrativos a derogar los Acuerdos 008 y 009. El Alcalde Mayor no le cumplió a la comunidad universitaria. Si el Esmad gasea a los estudiantes UD porque se toman sus derechos y responsabilidades en serio, hoy el CSU les arroja una cortina de humo porque persiste en administrar la Universidad Distrital a  espaldas de sus necesidades reales. El Acuerdo del Suspenso introduce un toque dramático que intenta desviar la atención pública del desprestigio y de la ilegitimidad que pesa sobre este Consejo, el señor rector (e) Roberto Vergara y el Consejo Académico que este último preside. Como en la tragedia griega, el final del drama lo determinará un Dios por fuera de la situación dramática en favor de la ilegitimidad vuelta legítima gracias a la creación de esta divinidad. A este personaje por fuera de la situación dramática (el Acuerdo 001), la crítica teatral lo llama deux ex machina.

El CSU ordena regresar a clases, exige suspender de inmediato la apertura democrática en la Universidad Distrital y ordena dejar las decisiones sustanciales de la universidad en los mismos Consejos que produjeron y actualmente sostienen los engendros de los Acuerdos 008 y 009 de 2013. Mediante el artículo segundo del Acuerdo 001 de 2014, el CSU se reserva el derecho de establecer los espacios, los tiempos y mecanismos de la participación democrática  que tardíamente promueve, de tal manera que, restablecida la normalidad académica, muy pocos y pocas podrán participar en la construcción de un proyecto de reforma incluyente, al servicio de las colombianas y los colombianos, y no para dinamizar la economía de la educación. Las y los estudiantes no son mercancías culturales. Una vez más este Consejo desoye el clamar de toda la comunidad universitaria en las calles bogotanas: ella misma establecer unos mecanismos que no estén sujetos a triquiñuelas políticas y corruptelas burocráticas. Sin embargo, el CSU subestima el coeficiente intelectual y el potencial emocional y creativo de los estudiantes UD.  Las y los estudiantes no se dejan confundir,  rechazan el timo del Acuerdo 001. Al final de las asambleas por facultad y general realizadas el día 16 de mayo, reiteran su Paro Activo, diseñan precumbres por facultad para realizar una gran Cumbre Universitaria solidaridaria con la Universidad Popular de Bogotá: la UD. Comprenden a cabalidad la artimaña de la consulta tardía a la comunidad universitaria, aparentemente democrática. En verdad el Acuerdo 001 de 2014 es sofista. A este respecto, a continuación nos explicamos  con un poco más de detalle.

Dice el artículo primero del Acuerdo 001 de 2014. Suspéndase los efectos legales de los Acuerdos 008    del 28 de noviembre 013 y  009 del 19 de diciembre del mismo año emitidos por el Consejo Superior, hasta tanto se surtan los procesos de discusión democrática de la propuesta de reforma, propiciando la incorporación de nuevas y viejas respuestas, con el fin de garantizar una legitimidad suficiente de la Reforma que finalmente se apruebe. (Las negrillas son nuestras).

Como se aprecia, más débil, ambiguo, tramposo y manipulable no puede ser este artículo. En primer lugar, queda claro que el Acuerdo 001 se suspende sólo hasta tanto se debatan sus contenidos y quizá se decida incorporar algunos nuevos. Ahora, como el debate ya se dio en la facultades, falta acordar cada una de las propuestas. Sin embargo, no se conocen lo criterios determinantes de esta inclusión. Con seguridad saldrán del mismo Acuerdo 001. El CSU sólo está interesado en escucharse a sí mismo y en darle una legitimidad formal a su engendro. Quiere obligar a estudiantes, profesores y personal administrativo a reconocer su derecho a la arbitrariedad burocrática. Lograr la legitimidad real que exige el Acuerdo, es imposible porque  la situación de anormalidad con la cual los estudiantes y los profesores terminan el primer semestre de 2014 y comienzan el segundo, impiden su participación abierta y libre. El Acuerdo 001 es un obsequio envenenado. Hábilmente, se responde el pliego de peticiones de los estudiantes sin responder ni uno solo de los tres puntos planteados al Consejo Superior. Ambiguamente, informa que se incorporarán las propuestas, pero sin determinar quién lo hará o cómo se hará.  No se sabe qué criterios permitirán incorporar los nuevos contenidos o rechazar la mayoría de iniciativas que se puedan presentar.  No es difícil suponer que CSU se reserva el derecho comercial de decidir a puerta cerrada los criterios respectivos.

En segundo lugar,  el CSU reconoce que a los Acuerdos 008 y 009 de 2014 les faltó una discusión abierta y democrática. Para suplir este vicio procedimental del cual ellos son responsables, como si esto fuera un asunto menor, ordena a los estudiantes,  a los profesores y al personal administrativo, darle una “legitimidad suficiente” por medio de la incorporación de iniciativas nuevas o de propuestas  de reforma previamente elaboradas. Nuevamente, el CSU se reserva el derecho de determinar cuáles de ellas son viables y no contrarian el “espíritu” (sic)  del Acuerdo 001. Igualmente, este Consejo es quien decide  en qué momento se puede levantar la suspensión porque considera que ya se ha cumplido con la corrección del vicio denunciado por la comunidad. Calcula que en noviembre tendrá todo resuelto para aplicar plenamente el Acuerdo 008 a partir de 2015, tal y como estaba fríamente calculado, pues ordena a las y los estudiantes presentar antes del 15 de septiembre sus propuestas. También se reserva el derecho  de determinar la “legitimidad suficiente” que requieren los Acuerdos cuestionados, procesos para los cuales  los estudiantes exigen transparencia y una participación universal. En uno de los trinos-cortina de humo del Alcalde Mayor, le informa a las y a los estudiantes UD que las propuestas que presenten al CSU son “vinculantes”, es decir, que deben ser acogidas obligatoriamente por el Consejo Superior. Loable el trino-humo. Sin embargo, al señor alcalde se le olvidó incorporar esta palabra en el Acuerdo 001 de 2014 aprobado con su firma. “Vinculante”, es un concepto que no aparece en aquél, y sin él todo aquello que hagan estudiantes y profesores queda preso de la mayor incertidumbre. De ahí que sea discrecional del CSU incorporar o no algunas de las iniciativas que se acuerden y propongan en cada una de las facultades.

En tercer lugar, por medio del truco dramático del suspenso, queda claro que el CSU reclama una legitimidad para una Reforma rechazada ampliamente por la comunidad universitaria. El CSU exige a los estudiantes y profesores darle legitimidad a su entuerto, a sabiendas que la restauración de la normalidad académica sepultará la preocupación  de las y  los estudiantes por el futuro de la Universidad Distrital.  El CSU no muestra interés real en incorporar las iniciativas de estudiantes, profesores y personal administrativo. No lo tiene, porque si lo tuviera, porque si en verdad valorara el espíritu democrático que con intensidad se instaura actualmente en la UD, ya hubiera derogado los Acuerdos 008 y 009 que descuartizan  varias facultades.

En cuarto lugar, el CSU ordena subrepticiamente reforzar la democracia jerarquizada mediante la cual opera la UD. Por medio del trabajo de los mismos Consejos y con plazos perentorios se propondrán ajustes a los Acuerdos 008 y 009. Con fecha 15 de septiembre de 2014, las facultades presentarán sus respectivas propuestas de reforma y discrecionalmente el Consejo será quien finalmente determine qué entra y qué no en la reforma de los estatutos UD. El CSU fija la fecha pero no informa nada acerca de los mecanismos concretos con los cuales se facilitará a los estudiantes y profesores esta actividad. Sólo espera que las y  los estudiantes agoten todas sus esperanzas. Por supuesto, es obvio que si hay resistencia a la derogatoria de los Acuerdos 008 y 009 por parte del CSU y estratégicamente, para calamar los ánimos, se los deja en suspenso como una espada de Damocles, aquello que se incorpore no podrá entrar en conflicto con los Acuerdos de la discordia. El golpe de mano queda suavizado. Para ese entonces, ya nadie querrá saber nada acerca de nuestras responsabilidades para con la educación pública y nuestra universidad en particular. El CSU olvida que lo público es la asignatura tácita más importante dentro de los diferentes estudios que realizan los estudiantes UD. De esta manera se cumple lo establecido en el artículo 68 del Acuerdo 008, su socialización amplia dentro de la comunidad universitaria. Se escenifica la democracia y la autonomía de la cual se ufana la UD: los estudiantes y los profesores tienen voz y hasta grito, pero de ahí no pasa: no tienen voto. Frente al CSU, los estudiantes y los profesores son menores de edad.

Finalmente, esta vez con apoyo del Alcalde Mayor de Bogotá, nos damos cuenta de que el proyecto de Acuerdo presentado por el Consejo Académico al CSU, lo que hace es darle peso jurídico a todo aquello que aquél viene exigiendo. El Acuerdo 001 de 2014 reitera todas las exigencias realizadas a la comunidad universitaria durante el presente año. El Consejo Académico no escucha la comunidad. Tampoco lo hacen los representantes de los profesores y los estudiantes ante el CSU. Es necesario preguntar: ¿a quién representan estos señores? ¿Si los representantes saben que la mayoría de los profesores y los estudiantes exigen la derogatoria de los Acuerdos 008 y 009, ¿por qué acuerdan a sus espaldas otras soluciones al conflicto académico de la UD? ¿Permitirá el CSJ que se inicie un proceso de Revocatoria de estos representantes? ¡Por supuesto que no! Para eso están los reglamentos que lo impiden, los mismos que permiten posesionar representantes en contra de las mayorías de estudiantes y profesores que votaron en blanco porque no confían en estos organismos de dirección administrativa y académica.

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