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El jaque mate al Salón Nacional

Se piensa que el Estado juega con el siguiente  supuesto: el miedo de los excluidos  a perder la posibilidad de ser llamados a la Mesa de Te de los superpoderosos, nuestra arrogantísima aristocracia estética. La jugada del Estado, con la cual se  pone en Jaque Mate al Salón Nacional de artistas colombianos, consiste en promover un Salon Internacional de artistas interesantes para el  mercado de arte, y hacer de  los Salones Regionales un conjunto de Resguardos dentro de los cuales contener el ímpetu de los “pequeños talentos de provincia”. Aunque  el Estado  legítimamente puede desplegar  iniciativas para dinamizar el mercado del arte nacional, el problema, a mi modo de ver, consiste   en que esta promoción se hace con los recursos de los contribuyentes, con dineros públicos destinados a promover no el mercado del arte, sino el talento de todos aquellos y aquellas que son invisibilizados por el mercado.

Por fuera del mercado, se pueden crear espacios de emancipación colectiva. Por supuesto, esto le molesta al Estado colombiano, pues, considera que  las escrituras de la emancipación son anacrónicas. Lo importante es la ganancia ocasional de los particulares y de las multinacionales. Si Europa y los Estados Unidos, encontraron su salvación infernal en los mercados, Colombia debe seguir su ejemplo. Somos ambiciosos: no basta con nuestro propio infierno social. Los críticos del Salón Nacional argumentan que ningún Salón creó espacios de emancipación, que, como ahora, los Salones estuvieron al servicio de unos pocos. Con algunos matices, esto puede ser cierto. Sin embargo, aquello que afirmamos ahora es diferente: el próximo Salón Nacional de Artistas colombianos debe ser concebido para crear espacios de emancipación colectiva respecto a la dictadura de las elites que están al servicio del mercado. Esto no quiere decir, que estas elites no tienen derecho a la libre empresa estética. Sólo quiere decir, que la austeridad obliga al Estado a promover sólo el talento de los/las artistas, no el mercado de bienes suntuarios.

 

Fotografía: Los obreros se divierten, Bienal de Estambul 2013

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