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Por la plata baila el perro

Por Muriel Angulo*

Esta frase champetua podría resumir la discusión que se ha venido dando desde hace varios meses en torno a las políticas discriminatorias de la Bienal de RCN, más conocida como I Bienal Internacional de Arte de Cartagena de Indias, BIACI. Desde sus inicios, los organizadores del evento, en una clara actitud de arrogante altanería, afilaron sus dientes y sacaron las uñas a través del lanzamiento de una amañada convocatoria que prendió las alarmas de los artistas locales. Ante esta pelada de cobre de los coordinadores de la exposición, varios artistas cartageneros –entre los cuales me encuentro- decidimos conformar el grupo CAVCA (Comunidad de Artistas Visuales de Cartagena) con la clara intención de evidenciar la inconformidad que nos producían las prácticas de exclusión que comúnmente se ejercen desde el país andino; fue así como acordamos una cita con Natalia Bonilla Maldonado, directora de la Fundación Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Cartagena de Indias, para manifestarle personalmente nuestras inquietudes. Sin embargo, como sucede siempre que nos atrevemos a mirar de frente al contrincante, su actitud fue batear de foul, situarse fuera del campo de juego y asumir una actitud de víctima acusándonos de armar una encerrona para atacarla. “¡Ja! qué artistas tan resentidos!” debería estar pensando la señora directora (risas). Hasta aquí nada extraño, puesto que así funciona el poder. Sin embargo, en vista de que los ánimos estaban candentes y sulfurosos, decretamos una tregua para enviarle por escrito nuestras solicitudes, y así darle tiempo a la organización BIACI de estudiarlas para que luego de unos días, presentaran su propuesta. Es evidente que la respuesta nunca llegó; pero lo más sorprendente sucedió mas adelante, cuando nos enteramos de que las solicitudes formuladas por el grupo CAVCA, se estaban implementando poco a poco en la ciudad, sin previa comunicación a los artistas proponentes. ¿Increíble? Nooo! Así opera el capital! Mientras el cinismo neoliberal se apropia de las ideas ajenas, el poder ordena a los medios de producción que las ejecute. Nuestras propuestas sobre el manejo de la Bienal frente a temas tan sensibles como la articulación social de la Cartagena periférica, así como la realización de charlas, talleres artísticos y pedagógicos con comunidades, y la participación de estudiantes de la UNIBAC (Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar) como auxiliares en gestión, producción, montaje, logística, guía de exposiciones, etc., habían ido a parar a su agenda empresarial.

“Responsabilidad social”, afirmarán ellos; y como “por la plata baila el perro”, su siguiente paso fue contactar a los artistas locales para que prestaran sus servicios y conocimientos a la empresa RCN-BIACCI, una lógica neoliberal que promueve la libre empresa en detrimento de los vínculos sociales y la dignidad humana. Porque recordemos: Business are Business y punto!. Hoy día, a pesar de la deserción de algunos integrantes del grupo CAVCA, Alexa Cuesta, Helena Martin y yo, seguimos resistiendo; situación que demuestra el poder de vasallaje económico y político al que nos enfrentamos, que sin hilar muy delgado, es el mismo que con sus prácticas clientelistas, ha desestabilizado por años a Colombia. El debate sigue vivo, pero los medios se encargarán de silenciarlo. La estrategia empresarial que desconoció desde el comienzo la dinámica de la ciudad y de su gente, sigue enmarcornada con los procesos curatoriales ejercidos desde el centro y continúan en la tarea de fetichizarnos y exotizarnos, ahora en colaboración con nuestras propias instituciones. Asunto grave, si recordamos que en el marco de la globalización, la identidad cobra un enorme sentido en cuanto a construcción cultural “y espacio de intervención y acción social en el que las relaciones de poder se establecen y desestabilizan”, como afirma el jamaiquino Stuart Hall, cuyas investigaciones se sitúan también frente a la discriminación que ejercen las élites a través de las artes, la literatura, la historia y los medios de comunicación, cumpliendo una función ideológica dentro de las sociedades contemporáneas. La embestida cultural continúa. El comunicado que emitió el colectivo CAVCA sobre aquello que creemos debe ser una Bienal social e incluyente, fue desconocido. La pregunta sobre la posibilidad de que la BIACI estuviera gestionando apoyos y recursos públicos y proporcionar el nombre de las entidades públicas que -de ser cierto- les estarían dando su apoyo, tampoco fue resuelta. Es importante recordar que “una iniciativa privada” no puede ser una patente de corzo para visibilizar e invisibilizar culturas, artistas y discursos al antojo de los gestores de turno, peligrosas decisiones encaminadas a subestimar procesos sociales a favor de otros, evidente política de la Bienal. Debemos conocer que el Arte, al lado de la droga y las armas, es uno de los tres mercados no regulados del mundo capitalista para entender por donde va el agua al molino. El Arte no es sólo un acto estético: es una poderosa herramienta de conocimiento y de sentido. El Arte nos revela la forma en que construimos nuestra identidad y nos relacionamos con los otros; el Arte delata, transgrede, duda, habla de lo que no se habla. En palabras de Deleuze, una acción política, un acto de resistencia, un acontecimiento. Y es allí donde reside su peligro, y el furioso afán por domesticarlo.

*Artista
CAVCA
Publicado originalmente en Crítica Pública.

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