Hal Foster y la defensa de la Historia del Arte como disciplina

Las discusiones que abordan el problema de la desaparición o “fin de la historia del arte” como disciplina por el ingreso de nuevas formas de conocimiento como los estudios visuales o los regímenes estéticos que inician sus investigaciones desde lo cultural al interior, plantean fuertes divisiones:

“Es útil distinguir entre los “estudios visuales” y “cultura visual”, que el primero es un campo de estudio y el segundo su objeto, su objetivo. Estudios visuales es así el estudio de la cultura visual. La “cultura visual” es menos neutral que estudios visuales, y supone la aceptación de una serie de hipótesis que necesitan ser examinadas –que la visión es una “construcción cultural”, que es aprendida y cultivada, no solamente dada por la naturaleza, que por consiguiente, tendría una historia relacionada, en algún modo todavía por determinar–, con la historia de las artes, las tecnologías, los media, y las prácticas sociales de representación y recepción y (finalmente) que se halla profundamente entreverada con las sociedades humanas”.

Está claro que al abordar los estudios culturales se esbozan otros problemas: El tipo de narración sobre el pasado y la posible dispersión en el objeto de conocimiento. El pasado como un objeto en construcción cambia de acuerdo al análisis que se presente en un determinado momento histórico, que depende de una perspectiva cultural, histórica y social. El proceso de análisis de un determinado uso de categorías puede ser móvil o flexible, y puede aplicarse de manera uniforme a un esquema analítico. Este proceso viene cambiando en el ámbito académico. La notable influencia de los estudios antropológicos en la configuración de categorías de análisis en los estudios culturales viene como legado de los años setenta.

En estas tendencias la metodología simplemente esboza un planteamiento teórico que Foster, en su visita a Bogotá tanto en la Universidad de los Andes como en la Facultad de Artes ASAB, denominó como alejada de la Historia del arte y de la Crítica del arte, en tanto que su objeto de estudio cambia. Hay una defensa por la búsqueda, que queda por consolidar, de la historia del arte como disciplina, como metodología y constructo ideológico que llama la atención en una época en la que estamos permeados por los medios audiovisuales, pero en la cual la indefinición de las teorías novedosas se aplican en un “boom” que bien puede perder su norte al construir una historia del arte en nuestro país. Es interesante pensar que si bien las nuevas historias del arte se dejan permear por las visualidades no es posible aplicarlas a una construcción histórica sin salir ellas mismas de una metodología que busque entretejer los documentos múltiples de una época, una mentalidad y un archivo.

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